La Crónica de Benavente

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martes, febrero 21, 2006

Carta abierta a José Luís A. Coomonte

Querido José Luís:
Siento mucho que no todo el mundo entienda ni comprenda tu obra. El Arte es así. Cuestión de gustos, dicen algunos. Contra lo que se piensa, sobre gustos sí que hay mucho escrito: centenas y centenas de miles de páginas. ¿Qué si no es la Estética?
Nadie es profeta en su tierra, dicen. Yo creo que sí lo eres, a pesar de que algunos encuentren en tus “árboles” un motivo para la controversia política con el adversario.
No me preguntes cuál es el concepto de la estética ni de la escultura urbana de algunos. Ayer supimos que tus “árboles” y “El Quijote” se miden en euros.
Pero, no sé si quien lo ha dicho conoce tu obra, la escultura contemporánea o haya leído alguna vez a Cervantes.
Esto es simplemente una carta. Podría haber colgado en este blog –no sé todavía si no lo haré algún día- tu dilatada trayectoria, tu extensa obra y tu reconocimiento en el panorama artístico. Creo que en algunos círculos pocos cultivados, daría lo mismo. Ya lo vimos ayer.
Es verdad, querido José Luís, que los “árboles no dejan ver el bosque” -y eso que esto no es Dunsinania-. Menos mal que sólo trajiste dos; de lo contrario alguno se habría quedado ciego. Y ciego hay que estar para no darse cuenta de tu amor a Benavente y de la valía de tu obra. Hay que tener un espíritu poco despejado para medir tu obra en un montante de euros.
Seguro que algunos en “El Lazo” querrán ver un nudo, en lugar de una unión. Y eso es lo que tú representas: una simbiosis con esta tierra tuya –también mía de adopción- ¡qué lástima, para ellos, que no hayan podido deportarme a Ciudad Rodrigo!
No te veas flagelado, como tu Jesús. Los sayones que desprecian tu obra, pasarán. Pero la obra del hombre permanece. Permanecerá “El Lazo” y la “Alegoría de los Ríos” y también “Los árboles”; en la retina de los pequeños espectadores permanecerá para siempre ese bonachón de barba blanca contando cuentos una tarde de otoño en la casa de Solita. No sé si tendrán en su casa “el retrato de un su abuelo que ganara una batalla...”, pero Benavente sí que se enorgullece de contar entre sus hijos ilustres a una persona como tú.

Foto: "Árboles" de Coomonte, en la Plaza del Grano de Benavente.
Esta carta puede leerse también en
http://laotravozdebenavente.blogspot.com

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